¡Hola Oceanógraf@s!
Hoy se celebra el día internacional de los bosques. Tod@s sabemos de la importancia de los bosques tanto por la biodiversidad que albergan y los servicios ecosistémicos que nos proporcionan como, por ejemplo, el secuestro de CO2. Por desgracia las actividades humanas están haciendo desaparecer mas rápido de lo que podríais pensar los bosques en el mundo. Según Naciones Unidas unos 13 millones de hectáreas se pierden anualmente, lo que equivale aproximadamente a la superficie de Andalucía y Extremadura juntas. Por ello la importancia de revindicar este día para tomar conciencia de la necesidad urgente de protegerlos.
Cuando pensamos en bosques solemos imaginar los bosques de la tierra firme, ya que son pocos los que saben de la existencia de bosques sumergidos en los océanos. Son los grandes desconocidos de entre los ecosistemas marinos. Por ello, aprovechando este día desde la AOA vamos a hablar sobre uno de los ecosistemas costeros más valiosos y desconocidos, unos verdaderos bosques submarinos: Las fanerógamas marinas.

Pradera de Cymodocea nodosa en la bahía de Cádiz. Fotografía realizada por Luis G. Egea
Las fanerógamas marinas, son un grupo único de plantas con flores que se han adaptado para vivir totalmente sumergidas en el mar desde hace 40 millones de años. Forman densas y productivas praderas que actúan como ingenieras del ecosistema. Debido a su alta productividad, las fanerógamas marinas proporcionan un gran número de funciones y servicios ecosistémicos, como son la regeneración de nutrientes, la mejora de la calidad del agua, la protección de la costa, la creación de hábitats de cría (incluyendo especies de relevancia económica) y el enterramiento de CO2. Estimaciones recientes indican que las fanerógamas marinas son responsables del 20% del secuestro global de carbono en los sedimentos marinos a pesar de ocupar sólo el 0,1% de la superficie del océano siendo por ello un punto clave del denominado “carbono azul”. Todos estos servicios y funciones se traducirían entre 20.000 y 25.000 euros por hectárea por año (mucho más que los bosques tropicales que nos proporcionan unos 800 euros por hectárea y año).

Halobatrachus didactylus en la pradera de Cymodocea nodosa. Cádiz. Fotografía realizada por Luis G. Egea.
Las fanerógamas marinas están presentes en áreas costeras poco profundas alrededor de todos los continentes, excepto en la Antártida, pero sólo cuentan con una superficie relativamente pequeña del océano (aprox. 0.1%). Se consideran a las fanerógamas marinas grandes luchadoras porque hay pocas especies (alrededor de 63) que se enfrentan a más de 8000 especies de macroalgas, de las que muchas compiten con las fanerógamas marinas por los recursos. Además, por desgracia, las fanerógamas marinas también se encuentran entre los ecosistemas más amenazados del mundo como consecuencia de la presión humana con una tasa de pérdida global del 7% anual y con casi el 14% de todas las especies en riesgo de extinción.
Las costas europeas están habitadas sólo por cuatro especies de fanerógamas marinas: Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa, Zostera noltei y Zostera marina. Andalucía es una de las pocas regiones en Europa donde pueden encontrarse las cuatro especies. Gracias a la reciente publicación “Atlas de Praderas Marinas de España”, sabemos que España cuenta con casi 162.000 hectáreas de estos ecosistemas (un área equivalente a la isla de Gran Canaria). En los últimos años se están llevando a cabo proyectos de monitoreo y conservación de estas praderas, como Life Posidonia Andalucia, Life Posidonia Baleares o FAMAR. Desafortunadamente aun existe un gran vacío en el conocimiento del área cubierta alrededor del mundo por las fanerógamas marinas especialmente en los trópicos y el hemisferio sur.
La conservación y recuperación de estos amenazados ecosistemas se está convirtiendo en un gran desafío para tod@s. Es necesario un esfuerzo global de conservación que incluya una reducción de los factores de estrés derivados de las presiones humanas que las fanerógamas marinas tienen que afrontar y, lo que es más importante, un mayor esfuerzo para introducir e informar a reguladores y al público general el valor de los ecosistemas de fanerógamas marinas.
Y hablando de grandes luchadores, la AOA se suma a las muestras de cariño para una de las mentes mas increíbles que hayan existido en nuestra historia. Stephen Hawking no fue solo un luchador en su día a día, sino también un referente en el esfuerzo por aumentar el conocimiento científico y su divulgación. Sin duda, una inspiración para tod@s los científic@s. Gracias.
Post by Luis G. Egea
